Desde mayo de 2025, Tailandia ha revocado casi 10.000 visados de estudiante en medio de una agresiva campaña contra el uso indebido y el incumplimiento. En particular, las autoridades están vigilando de cerca a los extranjeros que abusan de los estudios académicos de corta duración como tapadera para realizar actividades ilegales.
Abuso de visados de estudiante
En consecuencia, las autoridades descubrieron que muchos titulares de visados de estudiante nunca asistían a clase. En lugar de ello, trabajaban ilegalmente, a menudo en la construcción o en el sector servicios.
Además, los investigadores revelaron agencias que cobraban hasta 50.000 baht por matrículas falsas. De hecho, algunas escuelas privadas supuestamente expedían documentos sin controlar la asistencia. De ahí que el gobierno identificara el uso indebido como un riesgo para la seguridad nacional.
Con la ayuda de un informe de 139.000 páginas, los investigadores también implicaron a funcionarios de inmigración en la aprobación de solicitudes sospechosas. Desde entonces, esto ha suscitado preocupación por la corrupción en los organismos encargados de hacer cumplir la ley. Por lo tanto, la represión se extiende más allá de los estudiantes a los funcionarios que permitieron los abusos.
Tailandia endurece la normativa
En respuesta, el Ministerio de Educación Superior y la policía de inmigración han creado una nueva base de datos centralizada de visados para estudiantes extranjeros. En consecuencia, las instituciones deben presentar ahora informes mensuales de asistencia y progreso a la Oficina del Secretario Permanente. Además, los funcionarios de inmigración pueden verificar instantáneamente si los estudiantes cumplen los requisitos de inscripción.
El ministro de Educación Superior, Sudawan Wangsuphakijkosol, explicó: «Esta base de datos de estudiantes se compartirá con la policía de inmigración para ayudar en las decisiones de aprobación de visados y evitar el uso indebido de visados de estudiante para empleos ilegales».
Además, la policía de inmigración ha empezado a inspeccionar las universidades privadas con más frecuencia. En particular, han revocado miles de visados tras encontrar estudiantes ausentes de las aulas. En general, esto demuestra el compromiso del gobierno con una supervisión más estricta.
Escala de revocaciones de visados de estudiante
Hasta el 22 de agosto, las autoridades confirmaron casi 10.000 visados revocados, lo que pone de manifiesto la magnitud del problema de los visados de estudiante. En concreto, la mayoría pertenecían a titulares de programas de corta duración y sin titulación.
Pol. Yodsak Raksuwan, de la Oficina de Inmigración, confirmó el alcance de la represión. Afirmó que las revocaciones continuarían hasta que mejorara el cumplimiento. En consecuencia, tanto los estudiantes como las instituciones están más vigilados que nunca.
Implicaciones más amplias
En general, la decisión tiene importantes consecuencias para los estudiantes extranjeros y las instituciones tailandesas. Para los estudiantes auténticos, las nuevas normas de información pueden generar papeleo adicional. Sin embargo, para las instituciones, las reformas exigen un estricto mantenimiento de registros y transparencia.
El gobierno argumenta que estas medidas protegen la reputación académica de Tailandia. Además, pretenden reducir las redes de traficantes que aprovechaban las lagunas jurídicas. Anteriormente, los informes señalaban que los grupos de traficantes utilizaban el visado de estudiante como escudo para el trabajo ilegal y la actividad delictiva. Así pues, las reformas son tanto una estrategia de inmigración como de prevención de la delincuencia.
De cara al futuro
De cara al futuro, el Ministerio de Educación Superior tiene previsto celebrar en septiembre una reunión informativa para las universidades de todo el país. Concretamente, en este acto se aclararán las normas de cumplimiento del visado de estudiante y se abordarán las preocupaciones académicas. En consecuencia, las instituciones deben prepararse para adaptar rápidamente sus procedimientos.
«Queremos que se comprendan bien los procedimientos y garantizar una aplicación práctica coherente en todas las instituciones», señaló el Dr. Panpimsakdi, Subsecretario Permanente.
No obstante, los funcionarios admiten que sigue habiendo retos. Garantizar la exactitud de los datos, evitar la corrupción y proteger a los auténticos estudiantes exigirá un esfuerzo sostenido. Aun así, Tailandia insiste en que la represión continuará.
Conclusión
La revocación por Tailandia de casi 10.000 visados de estudiante refleja un esfuerzo decisivo por restablecer la integridad. Cerrando lagunas, el país pretende salvaguardar tanto los sistemas educativos como los de inmigración.
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